Estoy al borde de la crisis de nervios. Me falta el aire, tengo palpitaciones, estoy sumido en la depresión más profunda, ya no soporto más: ¡Extraño ver rodar una pelota de fútbol! El receso se torna interminable. Y como si no bastara con ello, la coyuntura política argentina exacerba mi desesperación.
En lugar de disfrutar de las gambetas de Ortega, la calidad de Riquelme, la pegada de Verón o la magia de D´alessandro, hay que conformarse con ver por TV las imágenes que muestran las viejas caras de la política. Pasa y habla Barrionuevo; pasa Duhalde y no habla; hablan y desvarían los hermanos Saá.
AOL Latino
LatinoBlogs
Según una encuesta realizada por la empresa Datos Claros y









