Tengo muy claro que el senador Barack Obama está en campaña por la presidencia de Estados Unidos, y que desea ganar adeptos a su favor, pero el hombre, tal vez sin saberlo, le da cuerda a Hugo Chávez para que encienda los motores para iniciar el discurso en su contra. Barack, por favor, trata de evitar que el presidente venezolano despierte y retome su vieja perorata antiestadounidense.
Quiero hacer una aclaratoria de antemano. No tengo ningún sentimiento en especial por Obama. A fin de cuentas es el aspirante a la presidencia de Estados Unidos. Sus políticas, sus actitudes y sus discursos afectarán la vida de quienes allí residen y a lo mejor, en alguna medida, del resto del planeta, pero lo que sí afectaría mi paz mental y la de más de 25 millones de venezolanos es la loca y reiterada charla de Chávez. Durante los últimos ocho años, uno de los temas favoritos del teniente coronel ha sido la política exterior de la nación norteamericana, pero desde hace un tiempo toda esa charla ha disminuido.
Y ahora viene Obama y se lanza a decir que hay que reducir la dependencia hacia el petróleo venezolano. Yo conozco a Hugo, y él no va a desperdiciar la oportunidad de entrarle contra el candidato demócrata. Miren que Chávez no pierde tiempo para emplear sus muletillas. No importará que aquel hombre represente a las minorías. Recuerden que uno de sus temas favoritos durante algún tiempo fue Condoleezza Rice, mujer y negra. A Barack lo va a meter en el mismo saco donde ha tenido a todo aquel que piensa diferente.
Obama, o quIen quiera que sea el Presidente de Estados Unidos, debe gobernar para representar los intereses de sus connacionales (cosa que por cierto Chávez no hace), pero el hombre quiere tumbarle la fuente de recursos con la cual Hugo ha ido por todos los países del mundo, regalando dinero a quien se lo pida. Créanme que estoy de acuerdo con la búsqueda de alternativas que le den bienestar a la población de esa nación. Para eso la gente paga sus impuestos, de donde sale el salario de los funcionarios públicos, pero Barack alborota el avispero y azuza al presidente venezolano. Ni modo Obama. No te agradezco tener que escuchar por cadena nacional a ese señor con su manida perorata. No me queda otra.
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